viernes, 26 de julio de 2013

Sin pausa, pero sin prisa...

"canto rumbas de colores y el llorar no me hace daño siempre y cuando tu no llores"



Es complicado hoy contar algo... es un día especial... No hace mucho, mantenía una conversación matinal con un compañero en la que acordábamos que una de las lecciones que aprendes con el paso del tiempo, es la de las consecuencias que llevan aparejadas los momentos complicados... y una de ellas es que la gente de tu alrededor te sorprende... La sorpresa en algunos casos será grata e inesperada y en otros te hará llorar noches enteras... Afortunadamente yo lo tengo a él... desde que apareció por mi vida, no recuerdo un solo día malo en el que no haya estado... y no recuerdo un día bueno en el que no haya estado... en los malos pone sonrisas, sobre todo porque le hace daño el que llore... en los buenos, pone risas, risas y risas...

Hoy me vienen a la mente, tres momentos para señalar... el primero es la compañía que tuve cuando decidí que tenía que tomarme un respiro y me abrió la puerta para que entrara el aire ... un viaje inolvidable... el segundo, el día que lloró más que yo ... y el tercero es una recopilación de este último año ... me ha servido de chófer, de cocinero, de canguro, de paño de lágrimas, de máquina de risas, de acompañante habitual, de organizador de eventos, de compañero de viaje, de caminante...

Tenemos varios sueños en común, pero sobre todo uno, y a pesar de que consigo todo aquello que me propongo de verdad, este año no he podido regalárselo... Aún así yo no decaigo en el intento y estoy completamente segura de que un año de estos se verá despertándose en el lugar elegido mirando el horizonte en donde se impone la montaña que nos vigiló mientras crecíamos.

Hoy, te regalo mi sonrisa, la promesa de que llegaré, sin pausa aunque sin prisa y sobre todo... las gracias. 

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