"no me hace falta la luna, ni tan siquiera la espuma, me bastan solamente dos o tres segundos de ternura"
Ayer me dijeron que según mis propias palabras, empezaba a ser vieja. Esto viene al caso porque yo suelo afirmar, que no se tiene la edad que se corresponde con el número de años que han pasado desde el nacimiento, sino que tienes aquella que desprende tu espíritu... por eso yo voy a vivir muchos años de los que se cuentan y muy bien vividos, porque mi espíritu se niega a envejecer...
Pero claro, cuando empiezas a decir 'no' a planes a los que siempre decías 'sí', es verdad que algo estás perdiendo... es ahí cuando esos "pepitos" que todos tenemos, te hacen la vida imposible para que te sea posible vivir.
Ha sido ese comentario el que hoy me ha traído esta preciosa canción para compartir... porque lo cierto es que "estoy pasando un bache, un revés, un agujero"... La diferencia es que yo sí sé que me ocurre, aunque a veces no me entienda... y sobre todo la gran diferencia es que yo sí sé que no es un exceso el pedir que estés a mi lado cuando tenga miedo y también sé que siempre estarás.
Aparecen y desaparecen otras personas... se quedarán las que realmente deban hacerlo y partirán aquellas cuyo motivo para que estén en tu vida sea que adquieras determinada experiencia con la que afrontar el resto. Han aparecido personas en mi vida que han tenido una importancia relativa y que han desaparecido dejando cada una de ellas un aprendizaje. Duele cuando desaparecen, sí, pero el dolor siempre pasa, nunca duele para siempre... Lo lógico es que duela hasta el momento en el que consigas entender que "que yo solo pasaba, pasaba por aquí".
Y cuando el dolor no desaparezca tan fácilmente, lo mejor es buscar nuestro "Albanta", ese lugar donde "el fin, no es el fin, porque no acaba lo que no empezó"... Y caminar... hacer... y atreverte... y compartir... y vivir...
Aparecen y desaparecen otras personas... se quedarán las que realmente deban hacerlo y partirán aquellas cuyo motivo para que estén en tu vida sea que adquieras determinada experiencia con la que afrontar el resto. Han aparecido personas en mi vida que han tenido una importancia relativa y que han desaparecido dejando cada una de ellas un aprendizaje. Duele cuando desaparecen, sí, pero el dolor siempre pasa, nunca duele para siempre... Lo lógico es que duela hasta el momento en el que consigas entender que "que yo solo pasaba, pasaba por aquí".
Y cuando el dolor no desaparezca tan fácilmente, lo mejor es buscar nuestro "Albanta", ese lugar donde "el fin, no es el fin, porque no acaba lo que no empezó"... Y caminar... hacer... y atreverte... y compartir... y vivir...

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