martes, 30 de julio de 2013

Si quieres bailamos...

"no sé que contarte que no me hayas dicho tu primero... si quieres bailamos, me pongo los zapatos y me llevas contigo, por ese mundo oscuro y desconocido del compás..."



Hoy mientras caminaba por donde siempre... mi lugar... en lugar de caminar, casi flotaba... hacía caso a la propuesta de Leiva y bailaba al compás de esta canción olvidando el tiempo perdido. Ese en el que las risas casi no existían y los vacíos eran palpables, ese tiempo en el que no cantaba ni bailaba.

En esos momentos es cuando aparecen las casualidades, el azar, tu hado (me gusta más en masculino) o lo que sea que acompaña a las personas que llevan consigo la buena estrella. Y al anochecer, el viento hace que las nubes desaparezcan por completo y ves la estrella polar señalando el norte e indicándote que el sur también existe, que tienes "algo para cantar, algo para bailar".  Y cantas de nuevo, vuelves a bailar y entonces las risas y la alegría llenan los espacios, y desaparecen los vacíos. Es cierto que es mucho más fácil cuando tienes una mano que tomar mientras avanzas, alguien que te haga reír, pero también puedes hacerlo solo, por ti, por tus sueños y por el día de hoy. Si te escudas en que antes cuando... es que yo... es que fui... es que hice... es que quise..., no avanzarás, nunca llegarás a ninguna parte. El día, con lo que trae y con lo que se lleva, es el que has de vivir. Y puede que prefieras los veinte años que te bebiste de un sólo trago, pero si dejas de beber te deshidratarás e inevitablemente te apagarás. Y aquellos ratitos en los que la tristeza quiera hacerse notar, se le puede cantar que en la siguiente parada se puede bajar y "dale dale caña a la guitarra, que son dos días y tres cafes".

A veces no se trata de contar lo que ya se ha dicho una y mil veces, sino de "recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas y empezar de nuevo".  

Así que ahora mismo estaba pensando en hacerte una propuesta  ¿nos calzamos los zapatos? ¿que tal si bailamos? ¿que tal si reímos? 

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