sábado, 13 de julio de 2013

Puntos suspensivos...



Hace algún tiempo en un hotel al que supongo que no volveré, además de música para escuchar en el equipo de sonido, tenían poesía...

Toda una experiencia (sin calificar todavía hoy)... Tras el vuelo y la amable recepción de un amigo, que llevaba aparejada una cena en un restaurante fantástico continuada con la copa de rigor, por fin llegamos a una habitación de hotel en la que no faltaba detalle alguno y cada centímetro estaba perfectamente estudiado para que quien posara la mirada en él sintiera tranquilidad, paz... Antes de entrar en la ducha, presiono el 'play' y de repente por toda la habitación resuena la voz de Joaquín Sabina con sus "puntos suspensivos" de VOLANDO de catorce...

"Lo peor del amor, cuando termina
son las habitaciones ventiladas
el solo de pijamas con sordina
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos,
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos."

Era bastante tarde y el cansancio acumulado era terrible, pero lo que sufrí en ese momento fue una parálisis total que me dejó petrificada camino a la ducha... Siguieron otros sonetos, pero en mi cabeza seguían resonando aquellos "puntos suspensivos"...

Me encontraba en ese hotel por pura casualidad. Nuestro camino se había cruzado por azar con alguien que nos había llevado hasta ese lugar en el que de otra manera no hubiéramos estado. Le había dado al 'play' para que una vez más algún 'hado' hiciera que quien lo había escuchado anteriormente se hubiera quedado en la pista veintinueve. Esos días fueron llenados de muchas más cosas... cosas que seguramente observadas con otros ojos, pudieran tener mas importancia, pero cuando los recuerdo; cuando algo o alguien los hace regresar, la primera imagen que me llega, es el momento en el que la noche se viste de poesía... luego todo lo demás.

Por eso y porque en ese momento el punto no se había convertido en final, es por lo que la experiencia tan solo puede ser contada.


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