El camarote de los Hermanos Marx nos dejó frases memorables y risas interminables... Como el nuestro... también de él salen frases memorables y las risas son interminables, a veces son los llantos lo que no terminan... discusiones... pero nunca estamos solos.
En el camarote, se ofrecen muchas cosas... comida... copas... palabras... se tararean canciones... pero sobre todo se sirve café. El café se regala todos los días, no hay cartel que rece "cerramos los domingos". No solo no cerramos sino que precisamente en domingo es cuando realmente en el camarote están los pasajeros, las doncellas que hacen la cama, el plomero, la de la manicura, la chica que busca a su tía Micaela, el ayudante del plomero, la que barre el camarote, los camareros que traen los jugos, la carne y los huevos duros... y por fin... la amiga.
En timbre suena tantas veces y con la misma cadencia que los golpes en la puerta del original, creo que por eso alguien lo bautizó así... y se llena... aunque se estira de tal forma que siempre hay hueco para uno más.
Si eres habitual tienes el privilegio de que habrá café del que prefieres, y puedes elegir entre azúcar blanco, moreno o sacarina... aunque hubo un tiempo en el que además se podía endulzar con panela o con stevia... ya no... el sol y la falta de mimos acabó con ella y las aromáticas.
Lo que no puedes elegir es la leche... no sueñes con leche natural, desnatada o semi... aquí el café o lo tomas solo o con leche en polvo... y para acompañar este buen café, es posible encontrar dulces, chocolate o simplemente galletas María.
En las tardes de verano, apetece más caminar e incluso trasladar el café a otro lugar... pero llegará el otoño y nos volveremos a refugiar en el camarote para hablar o discutir de lo que corresponda al día... puede ser un libro, el amor, lo acontecido el día anterior, el trabajo, las tendencias, la religión, la Pantoja o Rajoy... En el camarote no hay tabúes ni graduación de importancia... podemos solucionar todos los problemas del país o establecer si el color que más se lleva en otoño es el verde esmeralda o el fresa y enfocar la discusión a que todos los colores no nos sientan bien y por lo tanto no nos hacen sentirnos bien.
Quizá un día de estos te animes a venir y te encuentres la sorpresa de que la stevia de nuevo comparte casa con la albahaca, el romero, el hierbahuerto, el tomillo, el orégano y la lavanda. Si así fuera, estaríamos encantados de acogerte, escucharte, hacerte reír y recordarte "que navegar se hace preciso, en barcos que se estrellen en la nada, vivir atormentado de sentido", y que esta parte no se te haga pesada.

Sería un placer compartir ese camarote. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarEl placer será nuestro al recibirte...
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