domingo, 21 de julio de 2013

La princesa y el castillo...

"cuentan que cuando un silencio, aparecía entre dos, era que pasaba un ángel, que les robaba la voz... Y hubo tal silencio el día, que nos tocaba olvidar... que de tal suerte, yo todavía, no terminé de callar..."



Todos somos diferentes, pero hay una cosa en la que todos nos parecemos... vamos tejiendo nuestra vida alrededor de los sueños... Forjamos grandes y pequeños sueños... vamos haciéndolos realidad y soñamos de nuevo.

Hay sueños que son más difíciles de cumplir, pero mientras lo intentamos nos queda la ilusión de tenerlos. Yo he soñado desde que tengo uso de razón, mucho, con pequeñas cosas y también con gigantes y molinos... Han habido dos grandes sueños que siempre, siempre han estado ahí... uno se ha cumplido y el otro es de los realmente complicados, pero me queda tanta vida que quien sabe, a lo mejor acaba haciéndose realidad también... Este último tiene que ver con libros, flores y un lugar que debería ser especial.

El sueño cumplido como el de toda niña que creció con Disney, era ser una princesa y tener un castillo... y lo conseguí... primero fui princesa y más tarde conseguí justo el castillo que quería... Un castillo donde cada estancia sea un lugar en el que disfruten sus habitantes y donde los visitantes no se sientan como tales, sino acogidos como parte del mismo.

Como todos los sueños cumplidos, al principio no te parece que el resultado sea directamente proporcional al tiempo invertido en conseguirlo... con el transcurso de los días, y de lo que éstos te van deparando eres capaz de observar que no sólo es lo que querías sino que va mucho más allá... se convierte en un lugar al que siempre quieres volver... en un sitio apto para las charlas y el café de domingo en el llamado 'camarote de los hermanos Marx'... cenas con amigos... fiestas de las que nadie se quiera ir... lugar de encuentro de niños... llorar la soledad... apreciar el paisaje... disfrutar la lectura... sentirte en paz.

En ese castillo hay un árbol, un Flamboyán que cada verano crece y se estira al mismo tiempo que la persona que puso la semilla en la maceta en la que se gestó... este año está precioso... sus verdes son maravillosos y su sombra a pesar de ser el "árbol de la llama" es un lugar especial para el silencio. Para ese silencio impuesto y sobre el que todavía no terminé de callar porque "todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual". 

Pero hoy es domingo, y no es día para el silencio, aunque haya llovido, aunque las nubes no dejen ver el sol, hoy es un día para hablar, tomar café, hacer cosas pendientes, llamar a quien espera que lo hagas, dar un paseo y recuperar la alegría, así que "buena estrella para todos, para vos".

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