viernes, 19 de julio de 2013

Alegre... como tú...

"Tu sonrisa inolvidable me hizo tanto, tanto bien, tanto bien y me marché..."



- El anillo es como tú - me dicen en mitad de una conversación.
- ¿Cómo? - pregunto yo a su vez.
- El anillo que llevas, es alegre como tú.

La alegría enfrentada a la tristeza y como arma para superarla... Cuando siempre sonríes no pasas desapercibido, lo cual, no tiene otra importancia que la que le confiere que los que te ven sonreír se contagiarán y lo harán también. Intento cada día calzarme la sonrisa al mismo tiempo que mi cerebro es rescatado de la inconsciencia del sueño.

Alguien me dijo una vez que hay bocas que nunca deberían dejar de sonreír y que la mía pertenecía a ese grupo. Es cierto que cuando sonríes en exceso, con el tiempo se pueden llegar a marcar las llamadas líneas de expresión, que no son mas que arrugas... dulces... pero signos inequívocos del paso del tiempo. Particularmente prefiero esas arrugas a las llamadas "código de barras", que son las que surcan aquellas bocas que son conformadas con enfado o amargura.

A veces los intentos no son suficientes, a veces los días amanecen grises y aparentemente sin motivos para sonreír, pero es sólo apariencia, porque siempre hay razones. Y puedes cambiar el gris por color, poniéndote el anillo que es como tú... la camisa que te define... o recordar  que alrededor habrá alguien que "busque sonrisas que llenen su canción". Como último  recurso puedes leer a alguien que te alegre el día y si no lo encuentras recordar aquel artículo de Angeles Caso del que una vez me quedé con "... la gloriosa compañía de mis amigos... unas cuantas carcajadas... seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería... no convertirme, nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase...".





No hay comentarios:

Publicar un comentario