viernes, 2 de agosto de 2013

Son sueños...

"... son sueños, que son de verdad me gustaría que fuera real... en silencio, te busco y sueño con poderte amar..."


No se han acabado las historias ni los momentos de mi vida que me apetece contar, pero hoy es un día de esos en los que tienes que pensar muy bien lo que dices porque puede que las palabras no sean suficiente... Deben acompañarse de aliento, miradas e incluso algo más... Asi que es un buen día para contar una historia... No soy la actriz principal, pero la viví detras de las cámaras y los sentimientos me llegaban directamente de la voz y los ojos de los protagonistas.

Para ella él era un salvavidas en un océano de lágrimas... para él, ella un sueño hecho realidad... Se encontraron casualmente como casi todos los grandes amores e inmediatamente uno se incrustó en el alma del otro... Ella no quería enamorarse y él solo quería enamorarla... y aprovechando el aroma de la lavanda, la invitó a pasear... Durante el paseo le dijo por qué la quería, por qué la soñaba desde siempre, por qué no deberían separarse y poco a poco le fue desgranando sus sueños... Ella hablaba poco, escuchaba mucho, miraba sus ojos, sus labios y sus pies caminando perfectamente acompasados... En cada paso se iba rindiendo un poco más... Ella también habló de por qué no podía ser, por qué no podían soñar, por qué no podían ser completamente libres... Cada frase era rebatida y fue desarmada... La playa era interminable y sus fuerzas empezaban a ser finitas. La ráfaga de valentía fue mucho mayor que el oceano q bordeaban... y cruzó el puente... se rindió... le amó... fue feliz... le perdió... y entonces, lloró.

Cuando despertó del sueño pensó que había errado, que no debería haberle dejado entrar tan hondo... pero el tiempo pasa... el dolor también... y después de muchos febreros, me cuenta que fue tan inmensamente feliz, que valió la pena... que siempre vale la pena. Me decía que "les faltaron desayunos, y caricias en la mesa, les faltó mirarse a solas y pedirle que volviera". Ahora está viva y disfruta de otra manera, pero muchas noches se acuerda de aquel paseo y en silencio, le busca, le piensa y sueña con volverle a amar.

El día que conocí esta historia era un día de sol, un día brillante, no le hacía falta, pero la luz aumentó... y hoy al pensar de nuevo en ella me viene a la mente que hay que "celebrar la vida segundo a segundo y todos los días,  y si alguien te engaña al decir 'te quiero', pon más leña al fuego y empieza de nuevo." 

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