Hoy he pensado que tendría que ser un día especial. Después de un mes compartiendo tarareos, hoy tenemos que compartir algo que a todos nos deje un regusto persistente, como mínimo debe ser de cinco segundos, pero si llega a quince lo bordaremos. Ha quedado claro que la música es importante, por lo que me pareció buena idea encontrar una canción que hubiera compartido y contar el motivo. También era doce de agosto.
Es curioso como pueden llegar las canciones, los libros, la pintura o la fotografía hasta cada uno de nosotros. La historia de esta canción y yo es 'rara'. La oí por primera vez en casa, mi pequeño sabio, ya entonces lo era, aunque creo que siempre lo ha sido, me dijo que a la madre de su amigo le encantaba, así que tuve que oírla y además escucharla muy atentamente. Mientras avanzaba pensaba, ¡que bonita historia!, un amor adolescente. La primera alarma surge cuando Leire dice "que día especial este 11 de marzo", de que me suena esa fecha? "llegamos a un túnel que apaga la luz", esto no pinta nada bien, "y yo te regalo el último soplo de mi corazón". En ese momento, lo único que pensaba es, no puede ser, no puede acabar así, mientras las imágenes del desastre impresas en algún lugar de mi subconsciente llegan hasta mi recordando que puede no ser solo una canción. Para ser sincera, me emocioné y la compartí para que otros pudieran sentir algo parecido. Curiosamente elegí como comentario la última frase, sin saber aún, que conocería esa sensación. Hoy la canción es si cabe, aún más triste que aquel día, pero alguien ayer me decía que, regresar atrás debería ser como cuando relees un texto que te ha emocionado, debería hacerse por placer.
Hay otra que últimamente vuelve y vuelve, agravándose esta situación desde el momento en el que un día cualquiera alguien apareció por la puerta cantándola. Cuando esta canción se compuso, yo probablemente tarareaba las rancheras que escuchaba mi padre, ni siquiera me había llegado la etapa de Parchís. Cuando May hace resonar las primeras notas con esa 'doce cuerdas' en julio de 1986, estaría haciendo que mi madre oyera "Esos locos bajitos" queriendo hacerle entender que tenía que equivocarme y que ya aprendería. Luego, ese concierto, sería visto y visto en esta misma habitación muchísimas veces con miles de instantes diferentes incluyendo el imitar a Freddy usando como micro lo primero que tuvieras a mano. Lo cierto es que supongo que cada uno de esos instantes en los que la escuché forjó una parte de lo que años después, un doce de febrero, me haría escribir:
"love of my life...
when Iget older
I will be there by your side to remind you
I still love you"
Pero hoy volvemos atrás por placer, para disfrutar de las emociones sentidas, para volver a escuchar esta estupenda canción y de la primera quedarnos no con la última frase sino con que "el tiempo se para, te acercas diciendo, yo no te conozco y ya te echaba de menos", así que hoy, te propongo tener el valor, de cruzar el vagón y preguntarme ¿quien eres?.
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