viernes, 16 de agosto de 2013

Encontrar mi sitio...

"... una broma del destino, una melodía acelerada, una canción que nunca acaba, ya he tenido suficiente..."


Hoy me he levantado sin canción. Es extraño, pero muy de vez en cuando es así, me despierto y en vez de la aguja detenerse en una pista, gira y gira alrededor de los pensamientos. Es en estos días cuando, junto al café y viendo como se levanta el día, se hace necesario leer algo que me traiga la música del día, la canción que en cualquier momento cantaré. 

Era muy pequeña, todavía lo recuerdo, cuando descubrí que el sonido de una canción podía ahogar otros que no quería oír y mucho menos escuchar. Había dejado a mi hermana de tres años sola y me había ido a jugar a 'indios y vaqueros' con un amigo. Yo era india, fui capturada y encerrada, así que estuve varias horas desaparecida. Al llegar a casa después de una tarde estupenda en la que no pensé ni en mi hermana, ni en mis padres, ni en nada de nada, la alegría se esfumó por completo. La preocupación de mis padres se convirtió en ira que tardaron mucho en aplacar. Los gritos eran tan altos, y me molestaban tanto que la única forma que encontré para no oírlos, fue cantar. Así es como sin oído y sin voz empecé a cantar, día a día. 

Siempre que mis padres me reñían yo 'tarareaba', olvidando que una y cien veces mi padre me había dicho que no 'le cantara'. No podía evitarlo... escuchar algo que no quiero, automáticamente implica el que de mi boca salga el sonido. Solo ha habido una ocasión en la que no he cantado, lo que me decían,  me arrancó la voz, paralizó mis cuerdas vocales, y alguna otra parte del engranaje que forma mi cuerpo. Durante algún tiempo no volví a recuperar la música, creo que el mismo que tardé en recuperar la risa... afortunadamente ambas regresaron, y creo que ya se quedarán para siempre conmigo. No he vuelto a perderla, aunque hay días en los que como hoy me levanto sin canción. Es raro además porque anoche la música ocupó las últimas horas... primero un recorrido por el Rock desde los años 60 a los inolvidables 80 y luego música cubana para bailar, pero debe ser eso que esta última era mas bailable que cantable y que me fui a la cama 'flotando' en vez de 'tarareando'.

La canción con la que me levanto es la que me acompaña durante el día, aunque a veces algo de lo que ocurre puede cambiarla. El caso es que siempre hay una para esos momentos... en los que algo me enfada... en los que algo me entristece... en los que necesito pararme... en los que quiero ir a comerme el mundo.

Mientras leía dejé que la biblioteca eligiera por mí... me trajo esta... me gusta porque a pesar de que "solo queda una vela encendida en medio de la tarta y se quiere consumir",  también es cierto que "quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir" y que poco a poco sé como hacer para encontrar mi sitio.  Pero no sería justo no declarar una vez más que aquellas manos que de cerca o de lejos me sostienen cuando quiero 'desaparecer', que aquellos ojos que se alegran cuando de repente ven que se ha acabado la 'orden de alejamiento', que la sonrisa que me dedican al verme 'mas guapa que cualquiera', son los que, ahora que ando un poco perdida, me recuerdan que la vida también es esto... que se puede vibrar en el silencio... que se puede encontrar paz en la fiesta... que mientras no sientas que los días son  perdidos sigues en el juego y sobre todo que si abres la ventana, encontrarás algo que merezca que tu mirada se detenga. 



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