"Vivimos el tiempo que al cabo nos toca, salimos al paso, gastamos las botas de un tiempo que es..."
Uno espera siempre que el 'tiempo' ponga las cosas en su sitio... suele ser asi, el transcurso de los días te ofrece lo que vas necesitando, incluso en los momentos en los que no sabes verlo. Ayer escribía de manera infructuosa en Twiter una de 'ciento cuarenta' en la que lo destacable era una expresión, ¡por fin!... Al tercer intento me di cuenta que entre el móvil y el Twiter tiene que haber algún problema, así que dejé el lanzamiento de esa red para el regreso a la orilla. No obstante, la expresión estaba ahí, ¡por fin!... he abierto los ojos... empiezo a enfocar... vuelvo a tener visión de 180 grados... lo importante se abre paso. La noche de ese día no pudo ser de otra manera y los sueños me han traído, una vez más, algo que merece mi atención y a lo que hoy intentaré mirar.
De repente, como quien despierta de un letargo, me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo mirando adentro, y aunque probablemente sea lo que tocaba, hay miles de cosas fuera que requieren mi atención, así que hay que ponerse en marcha. Las grandes decisiones suelen ocasionarse por cosas mucho menos complejas, como el despertar de un sueño, una charla de sobremesa e incluso una compra de ilusión. Y así ha sido ésta, el día se fue sucediendo de pequeñas cosas que lo hicieron grande, lo que estableció la necesidad de volver a ser grande, de dejar en el camino todo aquello cuyo peso no soporta la espalda y seguir, sabiendo que "las heridas son el precio de vivir".
Me he acordado entonces de lo barato que resulta comprar ilusión para otros y como eso nos puede hacer sonreír sin parar. Hace muy poco, al salir de mi descanso en el 'lugar', vi a una pareja con un niño pequeño y un puesto de venta ambulante. Me paré porque no llevaba prisa alguna y porque unos días antes, alguien había estado rebuscando entre mis cosas alguna pulsera que ponerse. Entonces muy amablemente el chico me explicó los modelos que tenía, como las hacía, su precio, e incluso se ofreció a hacerme a medida lo que necesitara. Decidí comprar dos, de distinta forma y color. Al pagar el importe le dije que redondeara antes de darme el cambio. Aquel gesto, carente de importancia, ocasionó una reacción parecida a cuando recibimos una magnífica noticia. Parecía que le hubiese dicho que su mayor sueño se había cumplido. Se le iluminó la cara, me sonrió y me dijo "muchas gracias, mucha salud y mucho amor". Era uno de los días en los que el verano se ha dejado ver, el sol desplegaba todo su poder, la playa estaba a dos pasos y ellos con su pequeño trabajaban en el inicio del fin de semana... con todo ello, me sonríe y me dedica sus buenos deseos. Además de las pulseras, en ese momento adquirí también una sonrisa... una que no me abandonó durante el paseo... con la que llegué a casa... con la que ofrecí el regalo... que me fue devuelta al recibirlo.
Llevo días tarareando esta canción, quizá porque llevo días pensando en 'actuar' tras mi descanso que pronto llegará a su fin... en dejar de hablar e intentar remediar algunas cosas... en procurar que los embates de las mareas que se avecinan no me hagan olvidar como dirigirme a mi puerto y... ¿por qué no?... en volver a ser faro en algunas tempestades.
Al fin y al cabo, " no es bueno quedarse colgados de un sueño, habrá que empujarlo llegado el momento" para conseguir "un tiempo de flores y buenas noticias, un tiempo de amores y dulces caricias". Si para ello debemos ponernos las gafas, cambiar el cristal, o quitarnos el sombrero, habrá que hacerlo, porque me niego a responder que no será posible, sobre todo mientras sonreír y hacer que otros lo hagan sea tan sencillo.

R U ready boots? Start walking !!!
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=MOx5S77MJ7o