No vale la pena, así se llama la canción que hoy me acompaña y realmente perdemos el tiempo en muchas cosas que no valen la pena. No obstante, así debe ser. La mayoría de nosotros somos aprendices a los que no nos vale la experiencia de los demás, tenemos que probar y errar... nos gusta la ciencia empírica y no concebimos que nadie nos demuestre antes del momento justo que nuestra teoría está cojeando, tenemos que demostrarla o desecharla. Esto no es perjudicial si sabemos sobreponernos a los errores y seguir utilizando el método. O por el contrario, cambiamos el mismo, pero seguimos VIVIENDO, sin renuncias. El problema sobreviene cuando los errores nos estancan, levantan un dique infranqueable entre nosotros y el ahora, ese es el verdadero peligro.
Hubo un momento en el que creí que todo se acababa, que la vida tal cual la conocía llegaba a su fin. No tardé mucho en darme cuenta de que no era así, que la película continuaba. Una vez llegas a la conclusión de que la realidad siempre depende de como la mires, vuelve a ser la que quieres y tú vuelves a disfrutarla como sabes. De hecho, no transcurrió mucho tiempo antes de que viajara a dos de las ciudades que más he soñado, disfrutando de unos días que creía perdidos para siempre. De esos viajes recuerdo mi vuelta a una ilusión comparable a la de los descubrimientos de la niñez... la mirada de todo aquello tantas veces leído y muchas más imaginado... el tesoro de la compañía... como siempre, las risas... y sobre todo el aprendizaje de que las cosas no son lo que ves, sino lo que sientes. Por mucha belleza que observes, si en tu interior solo hay negrura jamás podrás verla... aunque el momento sea fantástico, puedes no aprovecharlo... y aunque te estén ofreciendo lo que necesitas, puedes rechazarlo.
Es posible que el guión de un nuevo giro y se complique el argumento, pero mientras no aparezca el crédito que marque el final, la trama continuará. Siempre aparecerá algún nuevo personaje o hecho que haga al protagonista encontrar la puerta y buscar un instante.
"No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo."
Cuando el argumento nos paralice por un instante, habrá que reponerse y hacer lo necesario, aprender a vivir en otra edad, en otro tiempo y citando algo que he leído recientemente recordar que "la clave para ser feliz era mirar el miedo a los ojos solo lo imprescindible y si no quedaba otro remedio, torearlo".
Es posible que el guión de un nuevo giro y se complique el argumento, pero mientras no aparezca el crédito que marque el final, la trama continuará. Siempre aparecerá algún nuevo personaje o hecho que haga al protagonista encontrar la puerta y buscar un instante.
"No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo."
Cuando el argumento nos paralice por un instante, habrá que reponerse y hacer lo necesario, aprender a vivir en otra edad, en otro tiempo y citando algo que he leído recientemente recordar que "la clave para ser feliz era mirar el miedo a los ojos solo lo imprescindible y si no quedaba otro remedio, torearlo".

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