miércoles, 15 de octubre de 2014

Coincidencias...


"¿Y no es una de esas #Coincidencias que la vida te regala el hecho de que, al leer el breve texto, yo sintiera que se despertaban tantos ecos dentro de mí?"



Ultimamente todo el mundo se queja de las redes sociales, pero yo sigo sorprendiéndome (gratamente casi siempre) de lo que puedes encontrar, de lo que se puede aprender… Por esas casualidades que nunca sabes muy bien por qué se dan, veo que a un amigo le ha gustado algo de otra persona a la que no conozco… La belleza de la foto hizo que quisiera pararme a mirarla, pero lo que de verdad me atrapó fue el sencillo texto que la acompañaba 'Para siempre'… Detrás de estos dos elementos había una historia que se dejaba entrever… Una historia muy parecida a la de muchos otros y al mismo tiempo tan única y diferente como las personas que la componen.

Quise poder hacer algo por la persona a la que pertenecía la historia, pero el sentido del ridículo, ese que adquirimos cuando todavía no somos capaces de decidir como nos gustaría ser, me lo impidió. Aunque creo que esa es la excusa que me doy, porque se por experiencia que cuando quiero hacer algo, no hay poder que me detenga.

Entonces me ha apetecido recordar y he recordado. Y he vuelto a 'La ridícula idea de no volver a verte' y a los días en que las #Coincidencias se fueron encargando de que la tormenta desatada amainara y se quedara en una fuerte lluvia que durante dos estaciones tan solo cesó a ratos.

Después de un buen rato, paseándome por momentos que tuve la suerte de vivir, de repente me encontré en mi 40 cumpleaños. Puede que fuera el peor cumpleaños de toda mi vida, pero como todo día o situación mala, tuvo algo bueno, mi regalo. Mi primera (y la última) cámara réflex digital. No tenia ni idea de fotografía (hoy sigo igual), pero tampoco sé tocar la guitarra, cantar o escribir y me gustan todas ellas. Lo cierto es que me regalaron esa fantástica cámara con la que empecé a hacer mis primeras fotografías para enseguida darme cuenta de una cosa, mi horizonte no es una linea recta, mi horizonte se balancea y casi siempre se inclina hacia la izquierda. Todas las fotografías, podían estar mejor o peor compuestas, mas o menos enfocadas, con la luz adecuada, etc… Pero lo que tenían en común era el grado de inclinación con que el ojo que miraba el momento lo quería inmortalizar. Han pasado algunos años y el defecto está levemente corregido. Pero de aquellos días de aprendizaje quedan algunas muestras que hablan de lo que era el momento. Al compartir una de ellas en este texto, es posible que la danza de las #Coincidencias siga su curso y llegue a alguien de manera inconsciente el elemento necesario para salir del momento de pánico, como a Rosa Montero el diario de Marie Curie o a mi el relato de Rosa. El aroma de la hierbabuena, la albahaca o el curry puede despertar cualquier sentido.

"Y las #Coincidencias forman parte de esa danza, de ese todo, de esa música, de esa canción común que no conseguimos terminar de escuchar porque el viento solo nos trae notas aisladas."

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