domingo, 30 de marzo de 2014

Te regalo...

"Te regalo mi capa, mi capa de color grana.
Mi triste sonrisa alzada en las ramas,
en los gallardetes, en las banderolas.
Yo te haré un vestido de un rojo amapola"


Hoy he despertado sin canción. La semana ha sido cubierta por cosas que me gustan… el trabajo ha sido fructífero… he leído poesía, ensayo y novela… he escrito algunas líneas... he asistido a encuentros y charlas fantásticos… he disfrutado de ruido y fiesta… he recibido abrazos y aún así me despierto sin canción.

Sigue resonando en mi cabeza una frase de Santiago Gil que me ha acompañado toda la semana "hay mil formas de llegar a donde uno quiere y ninguna de ellas está inventada". Directamente me encontré pensando en el único partido de Liga de Campeones al que he asistido y en las circunstancias que tuvieron que darse para que ello llegase.  Coincidir en Madrid en un viaje no previsto en la fecha en la que el Madrid se enfrenta al Tottenham, alojarnos en el mismo hotel en el que el equipo estaba concentrado, que suspendieran la reunión dos horas antes del partido, llegar en metro hasta el estadio y encontrar unas buenas entradas. Creo que ese día deberíamos haber comprado algo de suerte en Doña Manolita e incluso invitar a la Cibeles a bailar.

De repente y después de correr por los pasillos de metro, buscar la taquilla rodeando el estadio y entrar en medio de una marea humana que iba feliz, me encuentro sentada donde casi puedo tocar a los jugadores. Era un tiempo en el que Bale jugaba en el campo contrario, Casillas era titular indiscutible, Pepe no tenía melena y el banquillo lo gestionaba alguien cuyos modales dejaban mucho que desear. Era un cinco de abril y en el minuto 5 Adebayor hizo que aquel estadio se estremeciera y que no parara de vibrar hasta el 4-0 final.

Es posible que de no ser ese día, hubiese inventado una forma de cumplir el deseo de ver un partido europeo en el Bernabeu, pero lo cierto es que ese abril me regaló la ocasión y al mismo tiempo regaló una experiencia más a una vida con fecha de caducidad conocida.

No me gusta pasar el día sin canción, así que abrí la lista y el azar escogió esta. Hoy aunque se haya escapado la tarde, por si te pierdes y en lo que te desenredas, te regalo mi capa, mis recuerdos y "Las cosas pequeñas" de Julio Rodríguez.

"No menosprecies nunca
el poder de una cerilla
ni de un temblor de labios:
en las cosas pequeñas
hallarás el origen del incendio."

No hay comentarios:

Publicar un comentario