No sé cual era su canción preferida, ni tampoco su color, aunque sí sé quién era su persona preferida. A falta de canción elijo una que creo le gustaría. Mientras escribo estas letras está sonando en las voces de Rozalén y Sole y ello aumenta mi convencimiento de que es la adecuada.
Se fue pronto, sin despedirse, sin ruido y junto a la ausencia ha dejado la sensación de no haber estado a la altura una vez mas, de que en algún momento del camino he olvidado mi Ikigai y me he adormecido dejando de honrar la vida.
Han pasado unos días en los que no paro de pensar en el tiempo, en las excusas, en la necesidad de aprovechar los momentos, en el dolor de los que se quedan. Regreso hoy a este espacio, que durante un tiempo fue el refugio que me hacía sentir mejor, para intentar reparar los agravios, aliviar el peso y decir adiós.
Se nota tu ausencia, así que espero que el viaje emprendido sea lo que esperabas.
Como en cualquier otro viaje que alguien que nos importa emprende, tú seguirás aquí, en los buenos días, en las prisas, en los árboles que abrazabas, en la cola del Dragón... Por mi parte, además de traerte en esos pequeños momentos, intentaré no sólo durar y transcurrir sino presumir de honrar la vida.
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