sábado, 2 de noviembre de 2013

Sin miedo...


"Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno. Las calles se confunden con el cielo y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo, así sin miedo. Si quieres las estrellas vuelco el cielo, no hay sueños imposibles ni tan lejos. Si somos como niños, sin miedo a la locura, sin miedo a sonreír. 
Sin miedo sientes que la suerte está contigo..."


Ayer mientras desayunaba apareció una cometa en la ventana... Se mostraba una y otra vez y el café llegó a enfriarse mientras yo miraba como jugaba a desafiar al viento... Cuando se me ocurrió fotografiar el momento, los artífices de aquel regalo decidieron continuar su camino... Quizá el padre cansado de ayudar a levantar el vuelo y el niño de mantenerla a la altura de los pájaros.

Para alguien que es una base de datos de fechas y momentos no es raro que cualquier ocasión le lleve a otra... En este caso a una en la que sonaba durante todo el tiempo un solo disco que todavía puedo cantar de memoria sin temor a equivocarme en una sola frase.

La canción de hoy pertenece a ese disco y tiene una doble lectura... Por un lado, la de ese momento fantástico en el que era imposible tener miedo y muy fácil sentirte como un niño... Por otro, la del presente, en el que cada día hay que buscar aquello que te haga sonreír, pero en el que está claro que lo que deben ahuyentarse son los miedos y lo que debe sumarse son las ganas. 

Cuando se es consciente de que se desaprovechan oportunidades y aún así se incurre una y otra vez en la misma actitud, probablemente todo este perdido. El porcentaje de posibilidades de no encontrar  el camino aumenta considerablemente, y si aparece será el del titulo de un libro que acabo de leer, el del camino hacia el infierno. Lo bueno es que se hace de manera consciente, por miedo, pero conscientemente. Lo peor es cuando, ese agujero que se cava y que cada vez es mas profundo, se hace dormido o en cualquier otro estado que disminuya nuestras capacidades. En este último caso es probable que nos encontremos de repente sin saber como hemos llegado y sin escalera para subir. 

Yo por si acaso llevo en el bolso, que siempre va conmigo, una cuerda con estribos y anclaje que me aseguren que podré salir cuando lo decida de cualquier lugar. No importa que haya llegado de una manera inconsciente a donde no debía estar, sino que siempre se puede salir. Al fin y al cabo no hay sueños imposibles ni tan lejos y si miramos bien, siempre habrá alguien dispuesto a volcar el cielo para que veas las estrellas, o quizá sea una estrella la que guíe tu vuelo. 

"Andamos por el mundo con el miedo a cuestas como si fuera un pudor obligatorio o en su defecto una variante del fracaso. Tal vez sea el mandamiento de alguna desconocida ley, de un dios cualquiera. Por las dudas, una buena formula contra el miedo puede ser la que dejó escrita el bueno de Pessoa: << Espera lo mejor y prepárate para lo peor>>."

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